Sí, parece increíble, pero hay vida en el subsuelo de las grandes ciudades. Para descubrirla hay que seguir unas sencillas indicaciones: Busque una palabra cabalística: METRO. Colores rojo, blanco y azul. A su lado una escalera bájela, y, a partir de ese momento, todo puede ocurrir.
La vida en estado puro estalla en los pasillos, en los vagones del metro, y, sobre todo, en los ándenes.
Allí, esperando el metro, están ellos: los habitantes de la oscuridad. Parecen normales: amas de casa, ejecutivos, yonkis, hinchas de futbol, cinéfilos, médicas, gays, novias, novios, strippers, pijos, transexuales, modelos, chonis. No se confunda no son normales. Son raros, muy raros… hacen cosas inesperadas: gritan sin ton ni son, bailan, se enamoran, se enfrentan a todos los peligros: alienígenas terroríficos, azafatas enloquecidas, marujas en estado puro, curas descreídos, modelos muy agresivas.
Serie realizada por los alumnos de Dirección, Cámara, Interpretación, Escenografía, Montaje, Producción, Diseño multimedia y Fotografía de la Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI.