Clónica de Paris Hilton. Muy fashion, muy mona, muy modelo, muy impertinente, muy sobrada. No es que mire por encima del hombro, es que no mira a sus semejantes desde hace mogollón de tiempo. Para ella sólo existe ella, y su gente, claro. Y, ¿qué hace esta mujer en el metro? Pues, eso se pregunta ella.
Versión idéntica a su amiga la “Paris Hilton”, pero con algunas variantes: más recatada, más sensata, y más asustada. Porque el metro le espanta. Es súper snob, súper elegante, súper guay, y está en el metro, y hay un tío muy raro que acaba de eructar, y la mira, que asco, ¿no?
Choni, lo que se dice choni, pues sí. Descarada, pasota, adicta al reggaeton y a meterse en líos. Pasa de la gente en general, pero, las glamurosas de diseño que la miran mal, le producen urticaria. Entonces su frase preferida es: “A que te arranco las bragas a piñazos”.
Chandalero cutre y toca pelotas. Le encanta asustar a las niñas de mamá. Va de malote, y se arrastra por el metro con mirada desafiante y vidriosa. Tiene pocas luces, y las que le quedan las lleva apagadas. Es un perdedor, antisistema, pero aún no lo sabe.