Vive en el metro. No tiene dinero y sonríe, no tiene nada de nada, y sonríe. Para ella un día perfecto es estar con su amigo y fumarse un cigarrito. Pero, a veces, su amigo se pone muy pesado, a veces no tienen ni tabaco, a veces la gente pasa sin mirarles. ¿Podrá alguien arrebatarle su sonrisa?
Quizá un día fue un hombre importante, quizá fue un ejecutivo, un economista, o quizá, siempre fue un perdedor que no se resigna. Vive en el metro con Candela, y ella es su ángel salvador. Sueña con un golpe de buena suerte, y con el euríbor. Sueña con que alguien le de un “eurillo”, y con el índice Nikkei. Es una buena persona.
Está en el paro, pero cada día se levanta y se arregla, y sale animada a la calle en busca de trabajo. Viaja en metro porque aún le queda el abono transporte, pero ni un euro. A pesar de eso no pierde la esperanza, y siempre está dispuesta a compartir lo que tiene con los demás.
Va disfrazado de heavy y le encanta. Se pasa las horas muertas delante del espejo, cuidando su apariencia, su pelo, su camisa. Anda de un modo muy especial, y recorre los ándenes del metro seguro de sí mismo, y sabiendo que la gente le mira. Es tierno, generoso y no sabe decir, no.