Es atractiva, paciente, buena profesional pero, a veces, pierde los nervios. Eso sobre todo le ocurre cuando trata de coger el metro con su mejor amiga. Entonces, su amiga se pone histérica, porque le tiene pavor al metro, y ella pierde los papeles y está a punto de estrangularla. Pero después de la tempestad viene la calma.
Mejor que no te cruces con ella en el metro, si oyes sus gritos escapa antes de que sea tarde. Es dulce y frágil, pero, sobre todo, es una histérica que siente horror al metro, y sin embargo, va en metro. Cuando llega a la estación todo puede ocurrir, que patalee, que se tiré al suelo, que vaticine el caos total. ¡Dios, qué mujer!
Pues eso, un hombre normal y corriente que creía que eso de coger el metro era algo normal y corriente, pero… esa tarde, no iba a coger el metro, iba a huir, aterrado. Cosas que pasan en los ándenes de Madrid.
Seguro que había cogido el metro infinidad de veces. Seguro que no sospechó nada cuando vio a las dos mujeres de uniforme, pero, entonces, comenzó el show de la azafata histérica, y ella, no tuvo más remedio que huir de esa estación.