Pasa por la vida arrollando a todo el mundo, cotilleando, hablando mal de la gente, y no enterándose de nada. Segura de sí misma, impertinente y convencida de que siempre tiene razón.
No sabe nada de nada, pero opina de todo. No soporta a los emigrantes. El metro es su lugar ideal para dar rienda suelta a sus cotilleos y a su mala leche.
Es una mujer solitaria, y segura de sí misma. Coge el metro todos los días, y, allí, rodeada de toda esa gente, sueña con un mundo mejor.
Es una de tantas mujeres emigrantes que se fue de su país en busca de un mundo mejor. No se rinde fácilmente, es fuerte y está enamorada.
Estaba perdido en la ciudad hasta que se enamoró. Defiende sus derechos y cuando algo no le gusta, lo dice claro y fuerte.
Es una buena persona, tímida, dulce, y siempre dispuesta a ayudar. Se siente perdida en Madrid, no entiende a la gente, ni su prisa, ni su idioma.