Intelectual, cinéfilo altamente peligroso. Desde hace años se escucha a sí mismo, y le encanta. Analiza en voz alta las películas que ve, las desgrana plano a plano. Hace mucho que no se ríe. Hace mucho que no disfruta comiendo palomitas. Hace mucho que no mira a los ojos de su novia.
Encantadora y frágil. Cada día sueña con que haya huelga de cines, y así poder ir con su novio a pasear, a tomarse un helado, a reírse en el tiovivo. Pero la vida es dura. Las salas en versión original no dejan de estrenar películas coreanas que no entiende, finlandesas, checas. Pero, a pesar de todo, está enamorada, ¿o, no?